Una nueva terapia capaz de reducir síntomas del autismo

Se trata de un trasplante fecal; un proceso seguro y eficaz.

Una nueva terapia es capaz de reducir los síntomas del autismo

26.04.2019

Científicos americanos han desarrollado una nueva terapia capaz de reducir la mayoría de los síntomas del autismo. Se trata de un trasplante fecal; una terapia relativamente novedosa que ya habría demostrado eficacia en diversas patologías; desde enfermedades hepáticas hasta infecciones incluyendo la pérdida de peso.

El proceso de dicha práctica trata de migrar las bacterias intestinales (microbioma) de otro individuo. Estas son realmente la clave de la efectividad de dicho método. Un nuevo trabajo habría probado esta nueva «medicina» en otros ámbitos; como son los trastornos del espectro autista (TEA). Y, según los resultados, es un tratamiento prometedor. El trasplante fecal reduciría no solo los problemas intestinales asociados a estos trastornos, sino que mejoraría hasta un 47 por ciento la intensidad de los síntomas del autismo.

Según un artículo  publicado en la web El español; en estudios anteriores los investigadores de la Universidad Estatal de Arizona ya habrían descubierto que una dosis de microflora intestinal saludable conseguiría reducir los síntomas asociados al TEA; al menos tras los dos primeros meses del trasplante. Sin embargo, se desconocía qué efectividad tendría este método a largo plazo.

El mismo grupo de investigadores ha querido comprobar si dicha terapia continuara siendo efectiva tras el paso del tiempo. Durante los dos primeros meses se pudo comprobar un aumento de la diversidad intestinal en los niños tratados con la terapia de transferencia de microbiota . Actualmente, dos años después dicha diversidad es mayor; manteniendo la presencia del microbioma saludable detectado al inicio.

En este caso, mediante un trasplante de microbioma intestinal personalizado; los investigadores modificaron el microbioma de 18 niños de entre 7 y 16 años diagnosticados con autismo y que, a su vez, sufrían problemas gastrointestinales moderados o severos secundarios. El grupo control, por su parte, se componía de 20 niños sanos sin diagnóstico de autismo ni problemas intestinales.

Ambos grupos fueron tratados durante 10 semanas, y seguidos durante otras 8 semanas. No hubo doble ciego, por lo que es posible que hubiese sesgos a la hora de realizar el trabajo. Aun así, en el grupo de niños diagnosticados de autismo, se evidenció una reducción del 80 por ciento de los síntomas gastrointestinales; y mejoras significativas en los síntomas neurológicos y de comportamiento.