No Hodgkin, uno de los linfomas más agresivos

Los linfomas más agresivos atacan principalmente a las mujeres

No Hodgkin, uno de los linfomas más agresivos

14.05.2019

Los linfomas más agresivos hacen referencia al linfoma difuso de grandes células B. Dicho padecimiento es curable en el 60 y 70% de los pacientes que son tratados con diferentes inmunoquimioterapia combinadas. Según un artículo publicado en IntraMed, el linfoma no agresivo más frecuente es el linfoma folicular, generalmente considerado incurable. Su curso tiene recaídas y remisiones y necesita tratamiento intermitente

El linfoma no Hodgkin es una afección maligna que se origina en las células del sistema inmunitario. Se manifiesta como linfoadenopatías o tumores sólidos. La clasificación del linfoma No Hodgkin es compleja y está en permanente evolución. Existe más de 50 subtipos diferentes según la última clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los no especialistas indican que los linfomas más agresivos y el linfoma no Hodgkin se pueden clasificar en:

  • Linfoma de escasa malignidad (o indolente)

  • Linfoma agresivo

Dicha clasificación permite determinar el curso y el tratamiento de la enfermedad. Actualmente, en el Reino Unido el linfoma no Hodgkin se encuentra en el sexto lugar de frecuencia entre los tumores malignos. El más frecuente de los linfomas indolentes es el linfoma folicular de evolución lenta. Además, el más frecuente de los linfomas agresivos es el linfoma difuso de grandes células B (LGCB).

Diferentes estudios científicos han demostrado que el linfoma se desarrolla por alteraciones genéticas del ADN. Entre ellas se incluyen, la mutación, amplificación o supresión y translocación cromosómica. Algunos subtipos de linfomas no Hodgkin se asocian con infecciones. Entre estas están el virus de Epstein-Barr, el Helicobacter pylori y el virus de la hepatitis C. El linfoma no Hodgkin es más frecuente entre pacientes inmunosuprimidos, como los enfermos que han recibido trasplantes o los enfermos de VIH. Por otro lado, no se considera una enfermedad hereditaria y en la mayoría de los casos no existe un factor etiológico establecido.

Actualmente no existen pruebas clínicas de sangre específicas para el diagnóstico de linfoma no Hodgkin. En la mayoría de los casos los estudios son normales. Existen signos que pueden indicar su presencia:

  • La función renal o hepática puede estar alterada cuando el linfoma se localiza en dichos órganos.
  • En los linfomas más agresivos se encuentra aumentada la lactato deshidrogenasa. Sin embargo, es una prueba inespecífica.

En el linfoma no Hodgkin, el diagnóstico se confirma por la biopsia. Especialistas recomiendan un hemograma completo antes de realizar la biopsia, para excluir leucemia linfocítica crónica. Si su resultado es positivo se la biopsia.