Los inicios de la Medicina y su práctica en Egipto

Los médicos de antes incluían rezos y cantas para sanar enfermedades

Los inicios de la Medicina y su práctica en Egipto

18.04.2019

Los inicios de la Medicina en Egipto datan desde el siglo XVII a. C. Según un artículo publicado en la web de History; hace 4000 años, los egipcios ya contaban con médicos especializados a su servicio; desde dentistas hasta oculistas que combinaban sus conocimientos fisiológicos con las invocaciones mágicas

Los oculistas invocaban a dioses cuyos mitos estaban relacionados con el ojo. El más importante era Toth; que había curado el ojo del dios Horus. Egipto tenia un templo de Kom Ombo, dedicado a Sobek y a Haroeris. Era el destino de miles de peregrinos que realizaban consultas sobre su salud a Haroeris, “el sanador”.

Los habitantes de esas épocas tenían la idea de que la enfermedad implicaba la ocupación del cuerpo por seres extraños. Había seres demoníacos que perturbaban la salud al inocular su aliento envenenado en el cuerpo o en el espíritu del ser humano. Entre ellos figuraban los ujedu; que surgían de los líquidos aaa malignos y pestilentes, y se manifestaban como gusanos.

Al respecto, el papiro Ebers ofrecía un remedio para matar a los ujedu y echar los líquidos aaa de un muerto que está en el interior del cuerpo de un hombre o de una mujer. Otros espíritus, como los setet; debían ser expulsados antes de acabar con ellos, pues si perecían dentro del cuerpo podían causar males aún mayores.

Uno de los pilares en los que se asentaba la noción de enfermedad y curación en Egipto era el mito. Algunos dioses se ocupaban de un órgano concreto. El remedio se imploraba mediante rezos y cánticos, y la súplica del médico ante la divinidad constituía el preámbulo de un tratamiento.

A veces, “el sanador” buscaba la protección de la magia para esquivar el mal y la contaminación de los efluvios nefastos: «¡Oh, Isis ,Gran Maga! Libérame, desátame de toda cosa maligna y roja causada por un dios, por una diosa, un muerto, una muerta, un hombre o una mujer que venga en mi contra».

Gracias al conocimiento del nombre secreto del mal, y mediante la intervención ante la divinidad; se lograban rechazar los elementos productores del desorden físico o psíquico. El recitado de las plegarias escritas o su impregnación por el agua lustral producían el mismo efecto terapéutico y benéfico.

Referencia: https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-medicina-en-egipto_6289/1