Los casos clínicos más extraños de la Medicina

Los médicos del siglo XIX empleaban remedios extraños.

Los casos clínicos más extraños de la Medicina

04.04.2019

De acuerdo con el periodista Thomas Morris; los casos clínicos más extrañaos de la Medicina ocurrieron durante el siglo XVIII. Según un artículo publicado en la web de BBC; hace 200 años, un clérigo de Pennsylvania (Estados Unidos) comenzó a padecer un dolor de muelas insoportable.

Abrumado por la agonía del dolor hizo todo lo posible para aliviar el dolor; correr por su jardín, golpearse la cabeza contra el suelo y hundir la cara en agua helada. Sin embargo, todos sus intentos fueron en vano.

A la mañana siguiente, el sacerdote caminaba de un lado a otro por su estudio agarrándose la mandíbula, cuando de repente un estruendo agudo rompió su diente en pedazos; dándole un alivio inmediato.

Sin explicación alguna la explosión del diente del clérigo fue el comienzo de una epidemia de dientes explosivos. Al parecer, el dolor de muelas de una mujer joven terminó de forma sorprendente, cuando su muela adolorida estalló con tal violencia que casi la derribó, ensordeciéndola durante varias semanas.

Los expertos de esos tiempos sugirieron numerosas teorías que iban desde cambios bruscos de temperatura hasta los productos químicos utilizados en los primeros empastes.

Ninguno de estos argumentos fue convincente, por lo que el caso de los dientes que explotaban sigue sin resolverse hasta la fecha.

  • Ancas de paloma

Los médicos del siglo XIX empleaban una amplia gama de remedios extraños; sin embargo, pocos eran tan extraños como el médico alemán Karl Friedrich Canstatt. El eminente especialista en enfermedades infantiles apuntaba “si uno sostiene el anca de una paloma contra el ano del niño durante el ataque, el animal muere pronto y el ataque cesa con la misma rapidez».

Cuando el director del Hospital Infantil de San Petersburgo, el Dr. JF Weisse, fue convocado para tratar a un niño que estaba gravemente enfermo, una noche en agosto de 1850; tuvo poco éxito con los medicamentos convencionales que había suministrado.

Desesperado, pidió a los padres que consiguieran una paloma. «Después de que el ave se aplicó al ano del niño», «la paloma jadeó para respirar varias veces, cerró los ojos periódicamente, luego sus pies se contrajeron en un espasmo y finalmente vomitó», apuntó Weisse. El niño se recuperó milagrosamente, aunque no se puede decir lo mismo de la paloma; después de rechazar su comida murió unas horas después.

Referencia: https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_medicina