Las principales afecciones del herpes zóster

La erupción es inicialmente eritematosa con una gran base macular.

Las principales afecciones del herpes zóster

17.04.2019

Las principales afecciones del herpes zóster van desde la irritación cutánea tolerable, hasta las erupciones generalizadas en la piel de regiones específicas. La varicela se manifiesta con la infección inicial y ocasiona una erupción generalizada; mientras que el herpes zóster ocurre después de la reactivación, años después; y los síntomas generalmente se localizan en un dermatoma específico.

Según un artículo publicado en IntraMed; en EE. UU. más del 90% por ciento de los adultos muestran evidencia serológica de infección primaria por el virus varicela zóster;  y por lo tanto, están en riesgo de reactivación. Además, el riesgo de herpes zóster aumenta con la edad y con cualquier condición o tratamiento que causen inmunosupresión.

Las mujeres tienen un riesgo mayor que los hombres; mientras que un estudio apunta que las personas de raza negra tienen menos probabilidad de desarrollar herpes zóster en comparación con otras etnias.

El herpes zóster se caracteriza por un periodo prodrómico con dolor ardiente durante 2-3 días; seguido de una erupción vesicular que sigue la distribución del dermatoma del ganglio infectado. En las personas inmunocompetentes; la infección suele afectar a un solo dermatoma.

Generalmente se ven afectadas las neuronas sensitivas;  sin embargo, del 5 al 15 por ciento de los pacientes tienen afectada la neurona motora. El dolor suele durar de 2-3 días (hasta más de 1 semana) antes de la aparición de una erupción. El dolor puede ser constante o intermitente, de carácter quemante, punzante o palpitante.

La erupción es inicialmente eritematosa con una base macular; seguida por la aparición de vesículas en 1 y 2 días, además, las lesiones tienden a agruparse a lo largo de las ramas del nervio sensitivo cutáneo.

La curación ocurre a las 2 y 4 semanas y con frecuencia resulta en la cicatrización y pigmentación permanente de la zona afectada. Casi el 20 por ciento de los pacientes presenta síntomas sistémicos como fiebre, cefalea, malestar o fatiga.

Las posibles pruebas para detectar el herpes zóster incluyen;

PCR: Es la prueba más sensible y específica. Detecta el ADN en fluidos y tejidos.

Inmunohistoquímica:  Permite detectar la glicoproteína viral, se raspan las células de la base de una lesión y se tiñen con fluoresceína conjugada con anticuerpos monoclonales. Esta prueba es más sensible que el cultivo viral.

Cultivo viral a partir de líquido vesicular. Esta prueba es menos sensible que la inmunofluorescencia, debido a la labilidad del virus.