La serotonina en la secreción de cortisol diurno

La secreción de cortisol en la vida temprana

La serotonina en la secreción de cortisol diurno

21.05.2019

La secreción de cortisol en la sangre varia constantemente, pero los niveles son más altos por la mañana al despertar. A dicho proceso se le conoce como ritmo diurno. En las personas que trabajan por la noche, este patrón se invierte. Esto indica que el tiempo de la liberación de cortisol está claramente relacionado con patrones de actividad diaria. Además, en respuesta al estrés, el cortisol es liberado de forma adicional para ayudar al cuerpo a responder de manera apropiada.

La secreción de cortisol es controlada, principalmente, por 3 regiones comunicadas entre el cuerpo: hipotálamo en el cerebro, glándula pituitaria y glándula suprarrenal. Cuando los niveles de cortisol en la sangre son bajos, el hipotálamo secreta la hormona liberadora de corticotropina. Esto provoca que la glándula pituitaria a su vez secrete otra hormona en el torrente sanguíneo, la hormona adrenocorticotrópica.

Sintomas de la secreción de cortisol

Además, los altos niveles de la hormona adrenocorticotrópica se detectan en las glándulas suprarrenales y estimulan la secreción de cortisol. De esta forma los niveles de cortisol en la sangre aumentan. A medida que los niveles de cortisol aumentan, empiezan a bloquear la liberación de la hormona liberadora de corticotropina y la hormona adrenocorticotrópica.

Como resultado de dicho proceso, los niveles de la hormona adrenocorticotrópica empiezan a caer. Como consecuencia se produce una caída en los niveles de cortisol. Así se produce el llamado bucle de retroalimentación negativa. El exceso de cortisol durante un periodo prolongado de tiempo puede conducir a al llamado síndrome de Cushing. Esto puede ser causado por diversos factores, tales como un tumor que genera hormona adrenocorticotrópica o tomar ciertos tipos de medicamentos. Según un artículo publicado en IntraMed, los síntomas incluyen:

  • Rápido aumento de peso, principalmente en la cara, el pecho y el abdomen, en contraste con brazos y piernas delgadas.
  • Una cara enrojecida y redonda.
  • Hipertensión arterial.
  • Cambios en la piel (contusiones y estrías de color púrpura).
  • Debilidad muscular.
  • Los cambios de humor: ansiedad, depresión o irritabilidad.
  • Aumento de la sed y la frecuencia de la micción.