La práctica del parto en la historia médica

Du Coudray durante veintitrés años enseñó el oficio de partera.

La práctica del parto en la historia médica

11.04.2019

La práctica del parto y su enseñanza se le atribuye a una mujer llamada Angelique Marguerite Du Coudray. Du Coudray recorrió Francia durante veintitrés años enseñando a las mujeres campesinas el oficio de partera.

Según un artículo publicado en Historia de la Medicina a esta matrona del siglo XVIII se le atribuye la invención de uno de los primeros simuladores obstétricos para practicar partos.

La máquina que diseño Du Coudray emulaba la parte inferior del cuerpo de una mujer y estaba hecho de lana y cuero de color rosa. La sencillez y la originalidad de este método de enseñanza lo convirtió en una completa herramienta educativa.

El modelo de la “Máquina” fue patentado en 1778 y se exhibió en el Museo de Flaubert y de Historia de la Medicina, en Rouen, Francia. La principal finalidad de la máquina era imitar la anatomía de la mujer. Es por ello por lo que colocó en el interior los huesos de la pelvis de una joven fallecida. Varias cadenas y correas simulaban el proceso del parto.

Du Coudray no dejó ningún detalle al azar; incluso pensó en el nacimiento de gemelos. Un parto de alto riesgo en aquella época. Además, incluyó dos representaciones de bebés; cada muñeca medía 25 cm y se correspondía a un embarazo de cinco meses.

Los fetos se encontraban unidos por su cordón umbilical a una sola placenta que se presenta dividida en dos por una membrana de gasa de algodón. El lado materno de la placenta estaba fabricado con una esponja cortada por la mitad.

El vientre redondeado de la madre (máquina) estaba hecho de tela; relleno con algodón y abierto mediante un corte longitudinal que permite ver la placenta. El interior estaba totalmente forrado con cuero (de color carne); y el cordón umbilical media unos 50 cm. Tal y como sucede en un embarazo real.

Los cursos de Du Coudray duraban dos meses; a él asistían las parteras y los cirujanos del lugar y según los archivos, el índice de mortalidad en partos descendía tras su enseñanza. Los párrocos de cada localidad eran los encargados de anunciar su llegada a la ciudad y de movilizar a las futuras alumnas. Entre 1760 a 1783; visitó casi todo el país e instruyó alrededor de 4000 mujeres y 500 parteras, cirujanos y médicos.