La hipotonía muscular asociada con los niños

La hipotonía muscular

24.08.2018

La hipotonía muscular está asociada con la postura corporal de los niños en los momentos de reposo, especialmente recién nacidos o lactantes menores de un año, llama la atención por su estado de profunda flacidez. Aunque esta laxitud –llamada coloquialmente como “de trapo”– se suele asociar a estados transitorios de baja actividad, también puede ser la manifestación de fallas neurológicas en un espectro que va desde trastornos benignos hasta patologías graves.

La hipotonía muscular “tiene una lista interminable de causas, dado que se refiere a una función en la que participan prácticamente todas las estructuras del sistema nervioso”, explica el doctor Ricardo Erazo, neurólogo infantil de la  Clínica Alemana. Los síntomas se agrupan en dos categorías principales: la central, de origen cerebral o encefálico que afecta especialmente a las zonas cervical y espinal, y la periférica, relacionada a enfermedades neuromusculares que comprometen, sobre todo, a las extremidades. Si bien la mayoría no tiene un trastorno neuromuscular o metabólico-degenerativo de base, un porcentaje bajo, pero significativo, presenta enfermedades hereditarias de este tipo.

El trastorno de la hipotonía celular en términos generales no se relaciona con situaciones del embarazo que lo desarrollen, aunque sí producto de enfermedades maternas que alteren el curso de la gestación provocando partos prematuros. Y, con una cierta frecuencia, la hipotonía neonatal puede estar relacionada a la administración de fármacos a la madre como sulfato de magnesio para la hipertensión arterial o benzodiacepinas. Sin embargo, en este último caso es reversible de forma rápida.

La hipotonía muscular se desarrolla en tres tipos, con diferentes niveles de compromiso que van de leve a severo; por ejemplo, los lactantes mayores y preescolares no suelen tener una hipotonía tan marcada como la «de trapo» característica de los recién nacidos. Dentro de la hipotonía periférica, el ejemplo más dramático es la atrofia muscular espinal tipo I (Werdnig Hoffmann) que produce debilidad global severa de las extremidades y de la zona intercostal.

Junto a la hipotonía muscular benigna que evoluciona bien sólo con rehabilitación motora, también las miopatías y distrofias musculares congénitas pueden mejorar considerablemente con un manejo multidisciplinario por un equipo de neurorrehabilitación bien asegurado que busque resolver los problemas del niño en forma integral. En los últimos 10 años, se están haciendo ensayos terapéuticos con fármacos que modifican la alteración genética de algunas miopatías congénitas, y se esperan buenos resultados en el futuro cercano. Estamos en un momento muy promisorio de desarrollo de tratamientos para las enfermedades neuromusculares.