La hepatitis y su posible erradicación patológica

La hepatitis autoinmune se trata con medicamentos para el sistema inmunitario.

La hepatitis y su posible erradicación patológica

17.04.2019

Según un artículo publicado en ELSEVIER; podría lograrse una posible erradicación patológica. Dicha enfermedad; hace referencia a la inflamación del tejido hepático. Sin embargo, existen personas que no presentan síntomas; mientras que otras desarrollan decoloración amarilla de la piel y la esclerótica de los ojos, vómitos, falta de apetito, cansancio, dolor abdominal o diarrea.

La hepatitis puede ser temporal (aguda) o prolongada (crónica); dependiendo de si dura menos o más de seis meses. La hepatitis aguda; en algunas ocasiones puede curarse con el tiempo por sí misma, progresar a hepatitis crónica o rara vez dar como resultado insuficiencia hepática aguda. Con el tiempo, la forma crónica puede progresar a cicatrización del hígado, insuficiencia hepática o cáncer hepático.

Generalmente la causa más común de hepatitis son los virus. Otros factores de riesgo incluyen; el consumo excesivo de alcohol, ciertos fármacos, toxinas, otras infecciones, enfermedades autoinmunes, y esteatohepatitis no alcohólica. Existen cinco tipos principales de hepatitis viral: A, B, C, D y E.

La hepatitis A, B y D se pueden prevenir con la inmunización y pueden usarse medicamentos para tratar casos crónicos de hepatitis viral. La hepatitis autoinmune se puede tratar con medicamentos para suprimir el sistema inmunitario. El trasplante de hígado también puede ser una opción en ciertos casos.

La concientización sobre dicha enfermedad es fundamental y necesaria para los sistemas de salud a nivel global. En el mundo hay 325 millones de personas con infecciones crónicas por los virus de hepatitis B y hepatitis C. Más del 90 por ciento de los nuevos casos de infección por el virus de la hepatitis B se producen por la transmisión materno-infantil y durante la primera infancia, sin embargo, hay otros grupos de alto riesgo de contagio; como los consumidores de drogas parenterales, los hombres con relaciones homosexuales, las personas tatuadas o tratadas con acupuntura, las parejas de personas con hepatitis B y los profesionales sanitarios.