La disección aórtica: diagnóstico y tratamiento

La disección aórtica

La disección aórtica: diagnóstico y tratamiento

07.01.2019

La disección aórtica se produce por el desgarro de la íntima y la media de la aorta, con formación de una falsa luz dentro de la media. Es la urgencia aórtica más frecuente en el Reino Unido y en los Estados Unidos de América. Su pronóstico es grave ya que su incidencia es mayor que la de la ruptura de aneurisma.

Tiene un 20% de mortalidad prehospitalaria y el 30% de mortalidad hospitalaria. Esta forma parte de la disección aórtica, el hematoma intramural y la úlcera aórtica sintomática. La epidemiología, el diagnóstico y su tratamiento son una apuesta rigurosa y exhaustiva.

La ubicación del desgarro inicial es fundamental para el tratamiento y el pronóstico. Se considera aguda cuando se la diagnostica dentro de los 14 días de su inicio y a partir de allí se la denomina crónica. Puede ser de la aorta ascendente (disección Stanford tipo A) o distal al origen de la arteria subclavia izquierda (disección Stanford tipo B).

Se considera necesario y de carácter urgente la intervención quirúrgica si se diagnostica con disección tipo A. Sin embargo, el tipo B se trata de manera conservadora si no tiene complicaciones y es quirúrgica si se complica.

Para el tratamiento es preciso asegurar la oxigenación y la ventilación adecuadas, con monitoreo cuidadoso de la función respiratoria.

  • Disección tipo A. Un ejemplo sería la extensión proximal de la disección hasta la válvula aórtica o el ostium de las arterias coronarias puede exigir el reemplazo o la resuspensión de la válvula aórtica o la derivación aortocoronaria. Junto con las medidas complementarias, como el paro circulatorio hipotérmico y la perfusión de los vasos craneales.
  • Disección aguda tipo B. El tratamiento endovascular presenta baja mortalidad y los resultados del estudio Acute Dissection Stent-grafting or Best Medical Treatment (ADSORB) aclaran la importancia en la disección aguda tipo B no complicada.
  • Disección crónica tipo B. El procedimiento endovascular tiene menor morbimortalidad. Una revisión sistemática de 810 pacientes halló que la supervivencia al año es mayor tras la colocación del stent endovascular que tras la cirugía a cielo abierto (93% y 79%, respectivamente).

 

Referencia: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=74337