La depresión y el suicidio en los médicos internos

Existen diversos argumentos para la prevalencia de la depresión.

La depresión y el suicidio tienen gran prevalencia en los médicos internos

15.04.2019

La depresión y el suicidio tienen una prevalencia importante entre los médicos internos del mundo, con mayor prevalencia en México. La mayoría de estos trastornos psicológicos son originados por el estrés, la presión, los trabajaos y tareas académicas,  la falta de sueño y descanso durante sus jornadas de guardia hospitalarias.

La revista científica JAMA; a través de un metaanálisis, estudió a 122 356 alumnos de la carrera médica de 43 países, demostrando que la depresión está presente en el 27,2 por ciento de estudiantes de Medicina del mundo; y que la ideación suicida prevalece en el 11,1 por ciento.

Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS); estas cifras están muy por encima del valor de 8 por ciento de prevalencia promedio de depresión en personas jóvenes. Sin embargo, y a pesar de la alta prevalencia de depresión en estudiantes de medicina; sólo el 15,7 por ciento de los encuestados que manifestaron criterios de depresión buscó tratamiento psiquiátrico.

Es importante destacar que un estudio de la Universidad de Michigan demostró que la prevalencia de depresión moderada a severa, que refiere a graves implicaciones para mantener una calidad de vida normal; entre sus estudiantes de Medicina fue de 15 por ciento. No obstante, las mujeres tuvieron el doble de riesgo de tener depresión que los hombres. Además, los estudiantes de años mayores son los que más frecuentemente presentan ideaciones suicidas.

Existen muchas explicaciones para argumentar la alta prevalencia de depresión e ideas suicidas en estudiantes de Medicina. Entre ellas destacan:

  • La pesada carga académica.
  • Las largas jornadas de trabajo.
  • El maltrato intrahospitalario por parte de personas con mayor autoridad.
  • La exposición constante a las enfermedades, padecimientos, sufrimientos y hasta a la muerte de los pacientes.
  • La vida social muy limitada.
  • Los exámenes constantes, y las notas que no siempre reflejan el esfuerzo académico.
  • Las relaciones amorosas infructuosas por escases de tiempo.