La cura de las enfermedades en el antiguo Egipto

La cura de las enfermedades en el antiguo Egipto

La cura de las enfermedades en el antiguo Egipto

15.11.2018

La cura de las enfermedades siempre ha sido un tema de importancia. En el antiguo Egipto, hace 4.000 años, ya contaban con médicos especializados a su servicio, desde dentistas hasta oculistas, que combinaban sus conocimientos fisiológicos con las invocaciones mágicas.

La esperanza de vida era de unos 39 años para los hombres y de 35años para las mujeres. La brevedad de esta existencia se debía a todos los tipos de dolencias que existían, para las que los textos de los papiros médicos ofrecían un compendio de recetas o prescripciones.

Los desórdenes internos se explicaban por las anomalías detectadas en una anatomía humana de concepción muy simple, plasmada en el tratado del corazón contenido en el famoso Papiro Ebers, fechado hacia 1500 a.C.

En los papiros médicos hay muchas referencias a taponamientos u obstrucciones de metu a causa de torsiones o rigideces; otras veces se describe la disminución de su número, asociada a la vejez. Existía la idea de que la enfermedad implicaba la ocupación del cuerpo por seres extraños. Había seres demoníacos que perturbaban la salud al inocular su aliento envenenado en el cuerpo o en el espíritu del ser humano.

Sin embargo, el estudio de las dolencias contribuyó a un mejor conocimiento de la anatomía humana. En El libro de los secretos del médico, párrafo con que se inicia el Tratado del corazón y su variante del caso número 1 del Papiro Smith, se desvela un conocimiento celosamente guardado para los iniciados: un intento muy logrado de describir las funciones o fisiología del corazón, adornado con un lenguaje poético: el corazón habla a través de los latidos en los puntos extremos del cuerpo; solo la habilidad del médico sabe buscarlos en los pulsos, mediante la palpación con sus dedos.

Conscientes de los remedios materiales y espirituales a su alcance, y del carácter de cada dolencia, los médicos egipcios contemplaban tres posibilidades en su diagnóstico:

  • Una enfermedad que yo trataré: en aquellos casos en que se preveía la curación de la persona enferma.
  • Una enfermedad contra la que lucharé: es decir, un caso grave en el que el resultado del tratamiento se adivinaba incierto.
  • Una enfermedad con la que nada se puede hacer: en el caso de un desenlace fatal.

 

Referencia:https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-medicina-en-egipto_6289/5