La amnesia de la vida: el alzhéimer

Este padecimineto comienza de manera silenciosa pero progresiva.

La amnesia de la vida: el alzhéimer

La amnesia de la vida es el  padecimiento que genera un deterioro cognitivo, principalmente  caracterizado por la pérdida de memoria, alteraciones en el lenguaje, pérdida del sentido lógico y dificultades para la planificación de tareas o la resolución de problemas.

El alzhéimer comienza de manera silenciosa pero progresiva. Este padecimiento no solo afecta al paciente; sino a todo su núcleo familiar.  Generalmente los pacientes que padecen este trastorno manifiestan un trastorno de deseo sexual. Los especialistas en Neurología llaman a este fenómeno hipersexualidad desinhibición de pulsiones sexuales.

Estas manifestaciones son especialmente llamativas en la demencia frontotemporal, también conocida como enfermedad de Pick. En este padecimiento se degeneran partes del cerebro como los lóbulos temporales que tienen que ver directamente con el control.

El control y la conducta se ven significativamente afectados con el deterioro del cerebro, originado por el alzhéimer. Actualmente no existen protocolos de actuación para abordar los cambios de conductas sexuales en pacientes que sufren amnesia.

Diversos estudios argumentan que la vida sexual no disminuye con la edad. Estadísticas marcan que, entre el 50 y el 80 por ciento de las personas mayores de 60 años, se mantienen sexualmente activas y esa actividad sexual normal se puede mantener hasta pasados los 80.

El padecimiento de alzhéimer suele manifestarse mayormente en hombres. En la mayoría de los casos la población masculina suele convertirse violento o autoritario sobre su pareja.

Los cambios de conducta sexual pueden ser tratados a través de dos vías: los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, usados principalmente como antidepresivos. Estos producen una disminución de la lívido y de la función sexual.

Los tratamientos hormonales para disminuir la sexualidad para pacientes con demencia frontotemporal ayudan, aunque no son curativos, y alivian el efecto que la enfermedad tiene sobre los mecanismos de control de los impulsos sexuales.