El trastorno de epilepsia, una prioridad para la OPS

Este padecimiento afecta a 50 millones de personas.

El trastorno de epilepsia, una prioridad para la OPS

Actualmente el trastorno de epilepsia afecta aproximadamente a 50 millones de personas; de las cuales 5 millones viven en América. Se estima que en América Latina y el Caribe recibe tratamiento menos del 50 por ciento de los afectados; y más de la mitad de las personas con esta enfermedad no reciben atención médica.

El trastorno de epilepsia puede ser diagnosticado fácilmente por especialistas médicos. Con una dieta saludable y minimizando el estrés se pueden reducir las crisis y lograr una vida plena y activa.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó recientemente el informe; El abordaje de la epilepsia desde el sector de la salud pública 2018; con el objetivo de ayudar a los países a diseñar programas para detectar este padecimiento neurológico; aumentando el acceso a un tratamiento eficaz.

El trastorno de epilepsia aún carece de investigaciones satisfactorias, principalmente por el déficit de personal médico capacitado, la no disponibilidad de medicamentos, especialmente en la atención primaria; y la falta de información y de educación sobre la epilepsia, para pacientes que la padezcan, familiares y sociedad en general.

Actualmente en América Latina y el Caribe existen cuatro fármacos antiepilépticos para este padecimiento neurológico; pero solo se encuentran disponibles en servicios especializados, careciendo por completo en la atención primaria.

La mayoría de los casos logran controlar las crisis mediante el tratamiento con solo uno de los fármacos básicos, la monoterapia. Actualmente la OPS apoya el fortalecimiento de la respuesta del sector salud, en especial en la atención primaria de salud; donde existen limitaciones en la identificación, manejo y seguimiento de los casos de epilepsia.

La guía diseñada por la OPS ofrece sugerencias para aplicar las estrategias de prevención de la epilepsia, la promoción de los embarazos y partos sin riesgos, la prevención de los traumatismos craneoencefálicos y de los accidentes cerebrovasculares.

Esta investigación fue sometida a consulta de un grupo de profesionales de la Liga Internacional contra la Epilepsia, el Buro Internacional por la Epilepsia, además de expertos de la Liga Chilena contra la Epilepsia, y la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.