El médico ante el fallecimiento de un paciente

Muerte

El médico ante el fallecimiento de un paciente

25.08.2018

La muerte es la pérdida total de las funciones vitales. Estancanti define la muerte como la conclusión de la existencia terrena e histórica del hombre; símbolo de la finitud del ser. Que sufrida de forma impotente y pasiva no está en manos del hombre poder evitarla. Con ella terminan los procesos biológicos fundamentales, pero también las relaciones sociales del hombre.

Es de imaginar que el fallecimiento de un paciente es un tema delicado. Se han hecho investigaciones donde se identificaron las posibles consecuencias adversas que afectan la salud y bienestar de los profesionales; que no confrontan sus sentimientos después de la muerte de un paciente.

Esto llega a ser un obstáculo que sin duda tiene que ser superado y a su vez equilibrar las barreras emocionales: involucrarse emocionalmente lo suficiente como para que el paciente sea importante, pero permanecer lo suficientemente distante como para evitar el dolor de la pérdida.

Los profesionales médicos son responsables de su propio cuidado. Una evaluación honesta de su capacidad para superar una pérdida, y del desgaste que ya podría tener, puede ayudar a determinar cuáles son los siguientes pasos que debe dar. Por lo que siempre tiene que estar presente que la muerte, por supuesto, no es un fracaso.

La muerte es normal. La muerte puede ser el enemigo, pero también es el orden natural de las cosas. No se puede escapar de la tragedia de la vida, todos envejecen desde el día en que nacen.

La capacidad científica moderna ha alterado profundamente el curso de la vida humana. Las personas tienen la posibilidad de vivir más tiempo y mejor. Pero los avances científicos han convertido los procesos de envejecimiento y muerte en experiencias médicas, asuntos que deben ser manejados por profesionales de la salud y no todos están preparados para tal cosa.

En esencia se puede mantener prácticamente a un cuerpo con vida durante años, hacer que sus pulmones sigan respirando, su corazón latiendo y que la sangre siga fluyendo por sus venas, ese estado de animación suspendida puede durar para siempre por eso las decisiones sobre el final de la vida son ahora mucho mas complicadas para todos los implicados.

Periódicamente conviene ayudar al enfermo y a sus familiares a aceptar la realidad de la enfermedad haciendo claras y entendibles las limitaciones, alteraciones terapéuticas y compartiendo lo que es posible anticipar con suficiente solidez sin caer en especulaciones.

Referencias: http://www.saludpublica.fcm.unc.edu.ar/sites/default/files/RSP08_2_05_art2_carmona.pdf