El estrés ambiental: efectos fisiológicos y psicológicos

El estrés ambiental aumenta el deterioro cognitivo

El estrés ambiental: efectos fisiológicos y psicológicos

08.05.2019

El estrés ambiental induce la secreción de citoquinas, corticotropina y cortisol, y noradrenalina. La exposición continua a un factor de estrés provoca, principalmente, cambios estructurales en la corteza prefrontal, el hipocampo y la amígdala.

Según un artículo publicado en IntraMed, el estrés de baja intensidad induce a conductas necesarias para la vida del ser humano. Estas conductas van desde la búsqueda de alimento en respuesta al apetito a las alteraciones ambientales que interpelan los procesos cognitivos a largo plazo.

Este artículo destaca que no obtener una detección temprana podría originar deterioro cognitivo y aumento de la resiliencia. Asimismo, puede afectar a la adaptación y a la sensibilidad a nuevos estresores graves. Experimentar altos niveles de estrés afecta el funcionamiento del organismo humano puesto que eleva las probabilidades de manifestar enfermedades cardiovasculares. También puede provocar la aparición de trastornos psiquiátricos.

IntraMed destaca los principales sistemas implicados en la respuesta del cerebro al estímulo estresante:

  • Sistema inmunitario
  • El eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HHS)
  • El sistema nervioso autónomo (SNA), rama simpática (SNS)

Diferentes estudios científicos han demostrado que ante un agente estresor aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Esto se debe a la estimulación del SNS por la activación de señales catecolaminérgicas en el sistema nervioso central. De igual forma, como consecuencia del estrés se produce una mayor secreción de neurohormonas hipotalámicas. Entre estas se encuentra el factor liberador de corticotropina (hormona ACTH) y citoquinas del sistema inmunitario.

Además, los diferentes químicos liberados en respuesta al estrés ejercen un efecto directo en el cerebro. Esto se produce mediante la interacción con sus receptores presentes en las diferentes estructuras nerviosas en lo que constituye un mecanismo de retroalimentación.

Los estresores ambientales que provocan alteraciones en los sistemas del organismo de manera sostenida determinan cambios funcionales (conductuales y fisiológicos). Según indica el artículo, estos repercuten en un aumento de la resiliencia, la adaptación y la sensibilidad a nuevos factores estresantes.