¿Cómo dar malas noticias a los pacientes?

Malas noticias a los pacientes

¿Cómo dar malas noticias a los pacientes?

31.07.2018

Comunicar malas noticias es una de las tareas más difíciles que deben enfrentar los médicos. Es considerado como una competencia menor comparado con otros retos o dificultades que se le presentan a lo largo de su carrera. Pero el receptor de la noticia jamás olvidará dónde, cómo, cuándo y quién le dio la mala noticia.

Muchos médicos han experimentado el sentimiento de no haber sabido transmitir bien la gravedad de un paciente a unos familiares atribulados por el sufrimiento y la incertidumbre. Es un sentimiento frustrante, porque haciendo las cosas técnicamente bien el paciente y/o la familia no lo percibe de la misma manera. En efecto, la comunicación de una mala noticia nos plantea el desafío de balancear verdad y esperanza; y también nos enfrenta con las limitaciones e incertidumbre de la Medicina. Sin embargo, la comunicación de la verdad no es un mero acto informativo, constituye un proceso de acompañamiento donde se comparte información con el paciente respecto a si mismo, que desea conocer, para deliberar en conjunto que tipo de acción tomar.

La cuestión es ¿saben los médicos dar una mala noticia?

A continuación, se muestra este protocolo pensado para su utilización en el día a día y que está planeado para conseguir un cuádruple objetivo:

1. Reunir toda la información disponible del paciente y de su enfermedad. Esto permitirá al médico determinar lo que sabe el enfermo y sus expectativas con respecto al diagnóstico adverso.

2. Suministrar información accesible en consonancia con las necesidades y deseos del paciente.

3. Aportar habilidades de comunicación que permitan reducir el impacto emocional que la mala noticia tiene sobre el receptor.

4. Consensuar un plan de tratamiento que permita un alto grado de cooperación del paciente.

Utilizar un lenguaje sencillo y adecuado al nivel intelectual y cultural del paciente es de mucha importancia ya que de eso dependerá la interpretación que le dé el paciente a la noticia que se le quiere informar. Antes de citar el diagnóstico adverso conviene emplear una frase introductoria del tipo de: «Me temo que su evolución no es la que esperábamos». Esto puede ayudar a dar tiempo al paciente para prepararse para el golpe y aminorará el impacto emocional de la mala noticia.

Aunque la comunicación de malas noticias sigue siendo y será un asunto difícil e incómodo para los médicos, una de las formas más habituales de comunicar el mensaje sería acudir a compañeros más experimentados en estas lides. Por lo tanto, si bien comunicar la verdad en Medicina constituiría un imperativo ético, la determinación de esta y la oportunidad y manera de comunicarla en cada ocasión, son parte del juicio clínico del profesional.