Cáncer de ovario, uno de los tumores más mortales

El cáncer de ovario es uno de los los tumores más mortales en el mundo

Cáncer de ovario, uno de los tumores más mortales

21.05.2019

El cáncer de ovarios es uno de los tumores más mortales en el mundo. En México se estima que cada año se producen 3300 nuevos casos, causando 2100 fallecimientos. Sin embargo, dichas cifras no son exactas, puesto que es un padecimiento que regularmente solo se logra detectar en una etapa avanzada. El tratamiento inicial para el cáncer de ovario en etapa I es la cirugía para extirpar el tumor. Con más frecuencia, se extirpa el útero, las trompas de Falopio y ambos ovarios. Sin embargo, el tratamiento después de la cirugía depende de la subetapa del cáncer.

Según la American Cancer Society, el tratamiento después de la cirugía depende de la manera en que las células cancerosas aparecen en el laboratorio.

  • Para los tumores de grado 1 (también llamado bajo grado), la mayoría de las mujeres no necesita ningún tratamiento después de la cirugía. A las pacientes que quieren tener hijos después del tratamiento se les puede ofrecer una cirugía que elimine soel ovario que contiene el cáncer. También se extirpa la trompa de Falopio del mismo lado.
  • Para tumores de grado 2 (alto grado), las pacientes necesitan un seguimiento riguroso después de la cirugía sin tratamiento adicional. En ocasiones son tratadas con quimioterapia. La quimioterapia que se utiliza con más frecuencia consiste en carboplatino y paclitaxel (Taxol) por 3 a 6 ciclos.
  • Para los tumores de grado 3 (alto grado), el tratamiento generalmente incluye la misma quimioterapia que para los de las etapas IA y IB de grado 2.

Los tratamientos paliativos se emplean para aliviar los síntomas del cáncer de ovario. Las mujeres con cáncer de ovario pueden presentar acumulación de líquido en el abdomen. Esto se conoce como ascitis. Puede causar diferentes molestias, pero puede ser tratado con un procedimiento llamado paracentesis. Después de anestesiar la piel, se usa una aguja para extraer el líquido. Para guiar la aguja generalmente se usa una ecografía.