Nuevos fármacos para la dermatitis atópica (DA)

Dermatitis atópica

24.09.2018

Aumentar la seguridad de las terapias actuales a largo plazo ha impulsado el desarrollo de fármacos con mecanismos de acción diferente al de los corticosteroides. Las autoridades sanitarias estadounidenses autorizaron el uso de 3 clases de fármacos: los corticosteroides tópicos (CSTs), los inhibidores de la calcineurina y los inhibidores de la fosfodiesterasa 4 (PDE4). Aunque los CSTs han sido considerados la terapia de primera línea en la DA (dermatitis atópica), su uso se asocia a efectos adversos serios, como atrofia de la piel, aparición de estrías y riesgo de afectación del eje adrenal-hipotálamo-hipofisiario, secundario a la absorción sistémica. Por esta razón es que el desarrollo y uso de fármacos más seguros esté ganando terreno en el tratamiento de esta enfermedad.

  • Inhibidores de la calcineurina:

Son anti-inflamatorios de estructura lipofílica, con la capacidad de bloquear la actividad fosfatasa de la calcineurina. Este enzima defosforila y activa a un factor de transcripción clave en la expresión de citoquinas y que es esencial en el crecimiento y diferenciación de los linfocitos T, así como en la activación de los mastocitos. A su vez tienen un efecto positivo en la integridad de la epidermis, como muestran algunos estudios en los que el tratamiento con tacrólimo mejoró la función de barrera de la piel, su grado de hidratación y su grosor. Los efectos adversos más frecuentes asociados al tratamiento están relacionados con las reacciones en el lugar de la aplicación, que suelen ser de intensidad leve o moderada y, en el caso del pimecrólimo, ocurren en aproximadamente el 25% de los pacientes.

  • Inhibidores de la PDE4:

El crisaborol representa el tratamiento tópico más reciente en la DA, tanto en adultos como en niños/as, estando su formulación al 2% indicada a partir de los 2 años en la enfermedad leve o moderada. Su acción terapéutica reside en un átomo de boro que inhibe la PDE4, lo que resulta en una reducción en la producción de citoquinas y de especies reactivas del oxígeno. Este fármaco ha demostrado su eficacia tanto en el alivio de los síntomas como en la mejora de las lesiones de la DA. El crisaborol mostró ser tolerable en áreas particularmente sensibles de la piel y en las que hay tendencia a evitar los CSTs, como la cara, la línea del cabello, los genitales y las regiones intertriginosas. El efecto adverso más frecuente asociado al crisaborol fue sensación de quemazón o de pinchazos en el lugar de la aplicación, que fue de carácter leve o moderado y resolvió espontáneamente en las siguientes 24 horas.

La dermatitis atópica (DA) o eccema atópico es una enfermedad de la piel caracterizada por manifestaciones de inflamación crónica: prurigo intenso, piel seca, eritema y exudado. Esta afecta predominantemente a las superficies de flexión: pliegues de codos o rodillas, así como cara y cuello. La dermatitis atópica se asocia con otras enfermedades atópicas relacionada a un fenotipo clínico: asma, rinitis alérgica y alergia alimentaria.

 

 

Referencias: http://www.cenetec.salud.gob.mx/descargas/gpc/CatalogoMaestro/033_GPC_DermAtopPed/IMSS_033_08_GRR.pdf https://www.immedicohospitalario.es/noticia/14517/avances-en-el-tratamiento-topico-no-esteroide-de-la-dermatitis-atopi