Adicción al móvil: así afecta a la salud

Riesgos para la salud de la adicción al móvil

La adicción al móvil puede afectar a la salud y hasta un 75% de la población mundial reconoce sufrir este problema, según explica a Infosalus el psicólogo Marc Masip. Tal y como señala este especialista, hoy en día se utiliza el móvil para todo. Con el móvil, además de comunicarnos, podemos realizar operaciones bancarias, fotografías, vídeos, compras, etc.

Este psicólogo asegura que la adicción al móvil puede poner en peligro no solo nuestro bolsillo, sino también nuestra salud. Marc Masip ha publicado un manual para ponernos a prueba y ayudarnos a descubrir cuanto dependemos de estos dispositivos. Este psicólogo afirma que, por lo general, quien sufre adicción al móvil es el último en enterarse.

Para detectar si existe adicción al móvil este experto plantea 3 signos:

  1. Síndrome de abstinencia: el que sufre adicción al móvil puede saber que lo es si experimenta esta sensación cuando no dispone de él. Los signos de dependencia pueden manifestarse en cambios de humor y alteración.
  2. El uso del móvil se convierte en prioridad. Dejas hábitos cotidianos por usar el móvil.
  3. Querer no es poder: no se trata de evitar el teléfono sino de hacer un uso racional.

Tal y como explica Masip, “muchas personas con adicción al móvil quieren dejar de consumir”. “Sin embargo, no son capaces porque están enganchados”, añade. “No hay que valorar que siempre que uno quiere se puede, sino que se pueden encontrar metodologías y tratamientos que nos ayuden”, aclara.

Los riesgos de la adicción al móvil para la salud, según este experto, son los siguientes:

  1. Aislamiento social.
  2. Problemas de cuello, dedos y manos.
  3. Sobrecarga y otras consecuencias emocionales.
  4. Disminución de la concentración.
  5. Pérdida de habilidades sociales.

Este especialista considera que la adicción al móvil crea una sociedad adolescente basada en una comunicación entre pantallas. Los menores no deberían disponer de un móvil hasta los 16 años, afirma. Tal y como explica, el cerebro de los jóvenes no está preparado para tenerlo a nivel madurativo. Además, ningún niño menor de 16 lo necesita.